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15 de Julio de 2016 – KYRGYSTAN

Este país no estaba en la ruta inicial, pero estando tan cerca y no necesitando visado para entrar, sería una pena no aprovechar la ocasión. Y menos mal que lo hice porque el país es extreordinario.

La frontera se cruza más o menos rápido (apenas 1 hora) y nada más entrar ya se nota que el país es más pobre que su vecino Kazajstán, con carreteras con peor asfalto, pero la sonrisa en la cara de la gente hace que la sensación sea buena. Todos son simpáticos, te saludan, se acercan, preguntan, …

Solo me separan 120 kms de la capital Bishkek, pero se hacen eternos, ya que atraviesa multitud de pueblos y la policía aquí también está detrás de cada árbol esperando un descuido para cazarte.

Al llegar a la ciudad, la cosa cambia, todo es brillo y esplendor. Hay mucho turismo y eso se nota, sobre todo en que, siendo viernes, todos los Hostels están llenos y los Hoteles son bastante caros. Sin embargo, en todos los que pregunté, en la recepción, trataban de ayudarme a buscar alguno que se adecuara a mi bolsillo. Finalmente volví al primero, el más lujoso, pero que estaba al mismo precio que el resto. Piscina y desayuno incluido me parecieron un reclamo suficiente para decantarme por esta opción.

Tarde de relax en la piscina y por la noche me acerco a un Pub que me había recomendado la recepcionista. METRO BAR: Música en directo todos los viernes, birras a 1,50 y buen ambiente. Parece que la noche promete. Entablo conversación David, un inglés (crazy england, como lo conocen allí) de 67 años y que lleva 18 años viviendo en Bishkek. Hablamos de lo mucho que le gusta la ciudad y el país y me dice que no le diga a nadie lo bien que se vive aquí, que será nuestro secreto.

Me dice que prefiere estar en el bar escuchando buena música y tomando una cerveza que en casa viendo la tv en el sofá. Y creo que tiene razón, también me comenta que cuando yo tenga 67, lo recuerde y elija donde quiero estar. David se va en no muy buenas condiciones y es que aunuque el espíritu sea joven, la edad no perdona.

Me quedo un rato más en el garito y aparece un policía (no de servicio, pero decía que era ‘polisman’) bastante borracho y diciendo que era un ‘badboy’, me hago el sueco y en cuanto puedo me piro para el hotel porque no sé que pretendía el poli (aunque te lo puedes imaginar …) Money, money!!!

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